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Monthly Archives: agosto 2010


Pintura de Fernando Botero

I

El amor no muere sólo cambia de lugar
y he aprendido sin esfuerzo el oficio
de encender hogueras y quemarlo
antes de dejar abandonadas sus cenizas

En la huída voy llenando el mundo de tristeza
sumando corazones rotos colgados de las perchas
y cierro el armario que me entregó la luna
olvidándolo en una vida aparentemente seductora

II

Te has desnudado y el deseo
no penetra en mi cuerpo
cerrándome todos los caminos
que bajan a tu vientre
cuando intuyo que ha llegado
el momento del suicidio

Perdí la voz
en el grito desesperado del aquelarre
negándole otras horas
a la bóveda de cristal de mi reloj
y te rechazo después de suplicarte
que me ames a escondidas

III

No hay nadie que te ofrezca amistad duradera
resuelta a vivir bajo la superficie turquesa del cristal
alimentándote de los pétalos salvajes del pan ácimo

Ha llegado la hora y sacudes tus manos temblorosas
arañando al sollozo más allá del sollozo
y expulsas al respirar el aire helado de tu corazón

IV

Ha llegado la hora
de destruir todos los relojes
y crear el mundo de nuevo
incluso sin usar el sol

Habrá que reinventar la electricidad
para saber que hemos agotado
los recursos naturales
e incluso de las tormentas caerán
rayos helados
que nos impedirán imaginar el fuego

Estamos desnudos y los últimos pájaros
arrojan pétalos negros
en el seco lecho del Amazonas

V

No entiendo tu desprecio
ni que me prohíbas penetrar
en tu letargo
o que puedas sentir las voces
de un peligro imaginario
en las noches infinitas del presente

Me siento confundido por tus dudas
de que te parezca natural
ir llenando los vacíos del amor
que se evapora
los recuerdos y la pasión
de un ayer aún reciente
por un odio tan inexplicable
como absurdo

Cuando mis palabras se inflaman
con las llamas de tu apatía
la impotencia es una piedra que golpea
hasta hacer que brote la sangre
en mis sentidos
y la soledad
en forma de agitado mar
me ahoga sin remedio

VI

Herido por el amor
que me vendiste realquilado
subo los peldaños
de las alucinaciones
con la desgana marcada a fuego
en el azul ultramar de la noche

A la luz adormecida
de un cine que me evade
del trastorno
la pasión se escapa
junto a la vanidad
hasta el lugar
en el que sepultas tus cadáveres

Tu silueta desde hoy
se niega a compartir
mi sombra
y te imagino en este instante
aferrada a un vaso de ginebra
en la terraza de un hotel de tránsito

Espera
no lo hagas
deseo formularte una pregunta
¿Te apetece pactar con el olvido?

Puedes volver
a compartir mis quimeras
si te miras curiosa
en el espejo ficticio que seduce tu vacío
muralla que se derrumba
con la incertidumbre de tus ansias

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POSFACIO A ALLEN GINSBERG

Por la acera de la avenida Lower
East Side de Manhattan,
un tipo calvo de aspecto bonachón
camina con un libro
de Jack Kerouac bajo el brazo
Al pasar junto al puesto
de periódicos se detiene a ojear
el Times buscando el titular
de su último poema:
“Lista de deseos de una nueva
democracia para el presidente
Clinton, Casa Blanca”

Como todos los días se despertó
al amanecer y escribió
unos poemas pensando
que Norteamérica es un gran país
lleno de vaqueros, indios, judíos,
negros y norteamericanos

Antes de volver a su apartamento,
pasa por la oficina postal y recoge
un montón de cartas,
todas enviadas
por incondicionales fans
a un tal Allen Ginsberg, fundador
de la Beat Generation

(Inédito)

POEMA A JACK KEROUAC

Un día estarás muerto
Jack y te habrán perdonado
todas las cagadas,
llorarán al buen poeta
que permaneció adormecido
o enquistado en sus miserias,
ignorarán tu rechazo
a los valores estadounidenses
o que serviste de catalizador
para la liberación de mujeres,
negros y homosexuales

En el camino, en tu recorrido
por el infinito seguro
te encuentras con Burroughs,
Ginsberg y Cassady
para disfrutar juntos
la enésima sesión de jazz

(Del poemario: Vivencias, mentiras y
algún matiz utópico)

ESTE POEMA ES UN TRIBUTO A LA OBRA
DE CHARLES BUKOWSKI “FACTOTUM”

FACTOTUM

Acodado en la barra
de un garito en el Greenwich Village
Henry Chinaski pide al barman
el enésimo vaso de sexo con hielo
mientras pronuncia
unas frases ininteligibles
dirigiéndose a unos tipos
tan jodidamente ebrios
como él

-Hoy me han despedido
de un sórdido empleo
y sin ningún sentido
en el Times
pero soy el mejor apostador
de carreras de caballos
de América
y el único escritor
que provee a la gente
de las mentiras que necesitan
para seguir existiendo

Sobre el escenario
una striper se contonea
a sabiendas
de que puede enloquecer
a cualquier hombre

(Del poemario: Las diosas esconden
su sexo detrás de la luna)


Metamorfosis de Manuel Rivera

I

El verso alza el vuelo con naturalidad
provocando confusión de lenguas
y desde las cloacas la muerte otea
contexturas, burdas imitaciones

Con el plagio se tiñen de luto los ecos
de la Torre de Babel, no puede una hastiada
justicia responder a tamaña falacia

La putrefacción está servida

II

Vuelvo sobre los pasos equivocados,
no importa que la tierra aún esté caliente
y reavive las heridas
Dejaré a un lado las asimetrías del amor,
la ciudad que jamás ofrecerá sus brazos a nadie
y los relojes de afonías y crepúsculos

Espérame en cualquier parte porque todos los
otoños me resultan fríos, un destierro de pisadas
sin sobresaltos sobre cuerpos gélidos

Vistiendo de luto la mirada hacia ti me dirijo

III

Mientras aquel tipo saciaba sus deseos
que no los tuyos y el animal te profanaba
al unísono cuerpo y espíritu,
tallaste en tu vientre entre múltiples
cicatrices machistas los itinerarios de la libertad

Ahora sabes que no fue una quimera




Pintura de Salvador Dalí

I

al borde del abismo nos transformamos
en un proyecto de cadáver, en ese preciso
instante sólo una línea imaginaria e imperfecta
separa el ser de la nada

silencio mortal, el tiempo estricto
en el que especulamos con dar un paso al frente
o retroceder mientras se aflige la existencia
al pedirnos clemencia

¿hemos amado compulsivamente
para reconocer que la pasión y el sexo
son absolutamente ilegibles?

II

cuando estamos juntos surge la cerrazón
maldita que nos hace invisibles a los ojos
del alma, vivimos apresados en dos líneas
divergentes que no saben de resignación,
sólo de indiferencia

de improviso el cansancio cicatriza las heridas
de la memoria y ya no hacen daño los naufragios,
ahora presiento voces que me advierten
de la inutilidad del ego y la inconsciencia