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Category Archives: life



ISBN 978-84-937735-9-5

CASA EOLO HUESCA (ESPAÑA)
PRIMERA EDICIÓN SEPTIEMBRE 2010

PRECIO: INCLUÍDOS GASTOS DE ENVÍO 10 EUROS

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libros.casaeolo

AL


ALGUNOS COMENTARIOS SOBRE EL LIBRO

Salvador Mendiola

Amigo Fernando, después de una primera lectura completa
de tu libro de poemas Las diosas esconden su sexo detrás
de la luna, me encuentro, feliz, con un poeta de garra y con
marcada voz propia. Tus canciones manifiestan un espíritu
cosmopolita y liberal, con un fino sentido del humor. Agradezco
el envío de tu fuerza poética, vate colega. Ahora soy un lector
constante de tu libro y poesía, espero nuevas canciones tuyas.
Tu amigo, Salvador Mendiola.

Salvador Mendiola. Poeta; Escritor; Premio Nacional de las
Letras de México y Crítico literario

Concepción Bertone
Querido Nando, anoche leí tu libro de poemas. Rompiste con un viejo y enquistado
enfrentamiento que tenía con la poesía erótica de los hombres,
porque salvo raras excepciones como Cavafis, Cernuda, Vallejo
y dos o tres más, especialmente los heterosexuales parece que
si no terminan cayendo en ciertos chiclés remanidos que nombran
ciertas partes del cuerpo de una mujer como si eso fuese lo único
que nos simboliza no tiene más recursos. Escriben sin poder expresar
lo sublime y lo bello -en el sentido kantiano- de lo que significa
el amor erótico para nosotras. Vos tocás ese punto y todos desde
ese lugar con un vuelo poético donde se entrelínea también
la soledad y la gracia, y el deseo o la creencia de lo finito como
un bien de la única eternidad posible: la no eternidad. Hay una
amorosa piedad en tu poesía cuando rozas por momentos
lo cruento de lo real. No sé, mucho más sentí que sería para charlarlo
largo y tendido, con una copa de buen vino. Te agradezco esa poesía
preciosa y los buenos momentos que me deparó. Un abrazo muy grande
y besos, Fernando. Concepción

Concepción Bertone. Argentina, Poeta y Crítica Literaria.

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POSFACIO A ALLEN GINSBERG

Por la acera de la avenida Lower
East Side de Manhattan,
un tipo calvo de aspecto bonachón
camina con un libro
de Jack Kerouac bajo el brazo
Al pasar junto al puesto
de periódicos se detiene a ojear
el Times buscando el titular
de su último poema:
“Lista de deseos de una nueva
democracia para el presidente
Clinton, Casa Blanca”

Como todos los días se despertó
al amanecer y escribió
unos poemas pensando
que Norteamérica es un gran país
lleno de vaqueros, indios, judíos,
negros y norteamericanos

Antes de volver a su apartamento,
pasa por la oficina postal y recoge
un montón de cartas,
todas enviadas
por incondicionales fans
a un tal Allen Ginsberg, fundador
de la Beat Generation

(Inédito)

POEMA A JACK KEROUAC

Un día estarás muerto
Jack y te habrán perdonado
todas las cagadas,
llorarán al buen poeta
que permaneció adormecido
o enquistado en sus miserias,
ignorarán tu rechazo
a los valores estadounidenses
o que serviste de catalizador
para la liberación de mujeres,
negros y homosexuales

En el camino, en tu recorrido
por el infinito seguro
te encuentras con Burroughs,
Ginsberg y Cassady
para disfrutar juntos
la enésima sesión de jazz

(Del poemario: Vivencias, mentiras y
algún matiz utópico)

ESTE POEMA ES UN TRIBUTO A LA OBRA
DE CHARLES BUKOWSKI “FACTOTUM”

FACTOTUM

Acodado en la barra
de un garito en el Greenwich Village
Henry Chinaski pide al barman
el enésimo vaso de sexo con hielo
mientras pronuncia
unas frases ininteligibles
dirigiéndose a unos tipos
tan jodidamente ebrios
como él

-Hoy me han despedido
de un sórdido empleo
y sin ningún sentido
en el Times
pero soy el mejor apostador
de carreras de caballos
de América
y el único escritor
que provee a la gente
de las mentiras que necesitan
para seguir existiendo

Sobre el escenario
una striper se contonea
a sabiendas
de que puede enloquecer
a cualquier hombre

(Del poemario: Las diosas esconden
su sexo detrás de la luna)



Overwhelmed de Teresa Císcar

I

Han constreñido mi existencia
Con una extensa nómina de imposiciones
Salta a la vista que mi generación
Fue masacrada desde todos los flancos

Despierto a contracorriente
Tal vez demasiado tarde
Y ciertamente solo
La habitación apesta a imposibilidad

II

Al acercarme
lo que de lejos juzgué
como mujer sensible y atemporal
resultó ser piedra amorfa,
inerte,
varada en un paraje imaginario
y sitiada de cactus,
entre montañas con eco
y nieves

Traté de descubrir el maquillaje,
un alma,
las preguntas pactadas
que impregnaran de razón
mi subconsciente
y el amor se tornó incoloro
trenzado con hilos de pasión
en blanco y negro,
ebrio de desafectos,
de aspiración inútil

Volvía del árido paisaje
cuando rozó mi piel
una emoción extraña,
tal vez la náusea

III

Nos estremece la pasión
y no todas las músicas merecen
su oportunidad

El vuelo de los ángeles no se repite
aunque cierres los ojos,
sólo permanecen anclados a la memoria
los amores platónicos
en algún poeta de calderilla

Nuestras entrañas están sedientas
y el pulso se acelera a tenor de los deseos
que nos obligan a delirar en sueños,
inmersos en el olor repulsivo de las infidelidades
que practicamos con persistencia

IV

Estás al borde de tu vida
A punto de reventar
Te sientes observado por transeúntes
Que cargan sobre sus hombros
Pasiones irrelevantes
De las que sólo venden
En los supermercados

Adoleces de deseos de vivir
Tu horizonte queda a años luz
De éste mundo
Enciendes la televisión
Anuncian vehículos todoterreno
De altas prestaciones
Y resuelves comprar el más caro

Los transeúntes giran la cabeza
Siguiendo tus pasos
Hasta es posible
Que dadas las circunstancias
Algunos te envidien

V

Sobre mi sexualidad llueve en horizontal,
es un error considerarme incompatible
con un cuerpo malgastado en el que el alma
se mantiene incólume
En el exterior la noche es hermosa,
sin embargo, aún gotea la sangre
de heridas que me ocasionó la mordedura
de la serpiente

No puedo prometerte amor mientras
me desangro, el amor heterosexual
que apeteces de un ser cuya naturaleza
es imprecisa
Intentarás entenderme y aflorarán
las mentiras, entretanto, puedo
enseñarte algunas fotografías antiguas
que no me incriminan

Quizá no sea del todo ilícito mostrar
las apariencias y regresar al prólogo
No confíes demasiado en poder revelar
los enigmas, aún eres muy joven para
encontrar respuestas a un comportamiento
que la sociedad juzgaría execrable




Pintura de Modi Livieri

I

MATERNIDAD

Gracias a la conservación de manuscritos fechados
afirmo que el pensamiento amenazó con escribir la historia
de un amor que nunca quiso nacer

Hiciste uso de las ostras y su perfil de arena introdujo
la bienvenida al mar
Con caracolas vuelvo a ocultar mis oídos
y al escuchar tu voz te exijo respirar en un coro
de perlas marinas

¿Me oyes?
Sin el permiso de tu rancio linaje
vienes a decirme en secreto que me amas y es prematuro
porque tú sabes que un mismo movimiento
te devuelve a la totalidad inacabada

Amanece
y en la maternidad mediterránea
no hay ya ninguna errata

II

LA INDOLENCIA ANEGA LA CIUDAD DE PECES

Hay días en los que es preferible apartarse
de sí mismos, disimular, en derredor la ciudad
quema el silencio con alaridos de tristeza
bajo una bóveda púrpura de inexistencia

Pensé en mentir la amistad, borrar de mi rostro
las huellas de tiempos aciagos, pero la gente
agoniza bajo la cal o vive asomándose al abismo
y no creyó en mis razones y condición

Qué importa el resplandor del alma, el amor
o el afecto a unos seres que sólo resisten
endeudados y sobreviven a la mezquindad
sabiéndose dueños de una sepultura perpetua

III

MUJERES SILENCIADAS

Indudablemente hay mujeres dichosas,
pero hay muchas que sólo sobreviven
pisando uvas de sangre, las hay de pálida
mirada que lloran a solas sin hacer ruido,
las hay maltratadas, violadas, perseguidas,
humilladas, lapidadas, silenciadas,
suicidas, sometidas o las que ya
son sólo en las estadísticas un número frío

A todas éstas
¿Qué calaña de Justicia en una sociedad
deshumanizada las ampara?


Pintura de Carmen Mansilla

I

MUERE LA TIERRA

Muere la tierra quemada
bajo el asfalto que niega el latido
de los árboles
buscando el agua secreta del invierno
en la ciudad que suplanta de cemento
a la naturaleza
la niebla es humo de automóviles
y la lluvia golpea los espejos de cristal
que abrazan a las oficinas

Han repoblado de videocámaras las calles
huecos ojos digitales que espían
la soledad desplomada de la multitud
y la inclemencia de lo cotidiano
se desvela morbosa
desde la caverna irreverente de los patriotas
los ciudadanos sólo son un código
náufragos que regresan a sus jaulas
en impersonales ascensores

En la memoria silenciosa de otra noche
las sirenas de la policía
perturban la frágil intimidad
de los sueños

II

ME ACERCAS TUS MANOS

Me acercas tus manos arrancadas de la tierra
a través de la noche del viento y del amor
manchadas por un vino endurecido y áspero
que derrama vino añejo sobre las abejas

Las tomo entre las mías y me moja el sudor frío
que intenta devolver la furia de la sangre
al corazón cien veces malherido
por las amargas impurezas de la miel

III

INSUMISOS

La multitud se asoma a la memoria
sintiéndose apremiada por el tiempo
y periódicamente hace balance
de las botellas vacías de cerveza

Ajena a la mediocridad
la ilegalidad convoca en las entrañas
de la noche a presuntos delincuentes
investidos de una dignidad no impuesta
que en clandestinidad comparten
la fruta prohibida de su libertad
sorteando el espíritu alienante
de las leyes

IV

LA LIBERTAD

La libertad es un oscuro vacìo
en el árbol genealógico de lo conveniente
desterrada en el linaje de la realidad
accidental graffiti
en el margen del libro apócrifo
de la inteligencia
deambula por el tiempo
sin compartir siquiera la voz
con la legalidad del diccionario

Negada por los errabundos de la verdad
es cómplice de la marginación
en el amputado aprendizaje de la sociedad
su silla permanece vacía
en el sótano olvidado de la razón
fortalecida por las caricias
que inventa con el roce del viento
aliada del silencio
en la puerta cerrada a la vida
cadena perpetua para el amor imaginado
cristal transparente que usurpa
la función inútil del espejo

Pero mientras su sombra exista
anidará la ansiedad en los canallas

V

IMPOSTORES

Me adentré en una muchedumbre
plagada de impostores
sabiéndome uno de ellos
y me impactaron
los ojos tristes e infelices
de los resignados

Se intuían las ráfagas del miedo
en los imprecisos movimientos
y la docilidad sonámbula
enquistada en la costumbre
conversos de una fe invisible y necesaria
vacíos
abducidos por credos infalibles
gregarios que anhelan
alcanzar un liderazgo inútil

No supe de su procedencia
apellidos o raza
pero hoy les debo el disfrutar
del transeúnte resplandor de los elegidos


PINTURA: MATERNIDAD DE LUZ DE ALVEAR

I

La mirada nocturna lame las sombras
mientras la memoria identifica sus límites
enhebrando los rayos que desploma la arcilla

Me sorprende la sonrisa de los marginados
cuando abrazan las alambradas de espino
con una esperanza distante e incolora

II

Ante la belleza perdida entre las grietas
de los años intuyes el abismo y las ortigas
del miedo despliegan lazos negros en tu alma

¡Cuanta hermosura niegas
si te ciñes al dictamen de un espejo!

III

No quiero ser una clepsidra milenaria
tan sólo me siento un hombre horrorizado
huyendo del temblor que atenaza a las piedras
cuando lapidan rosas en un jardín de Oriente

sé que con esas mujeres han muerto poemas
palabras de amor despeñadas en la fosa
que ofrece el fanatismo de mortaja

las condenaron a muerte
sólo por amar lejos del matrimonio

IV

Cree en las pequeñas realidades cotidianas
y en que la Historia se gestó saturando
cementerios
vacilante declamador de letanías
conversador circunspecto con suaves rasgos
de nostálgico

Prejuzga a la mujer actual de metafísica
misógino en la premura de aislados escarceos
amante de sí mismo
impenitente bebedor en las liturgias
satisfecho de jugar con trampa al solitario

Evoca la soledad como estandarte
no dice lo que piensa ni a sí mismo
haciendo responsable al destino de sus actos
su secreta vocación es cruzar calles vacías
y subir las escaleras ignorando los peldaños

Nada se pregunta cuando la muchedumbre
alarga sine die su letargo
imperturbable en la cómplice solidaridad
del resignado

V

Hoy decidí crearte en mi imaginación
y empecé dibujando un rostro afilado y pálido
con la mirada verde vagamente perdida,
pero los ojos te delatan palabra por palabra
que llegas cansada de conocer mi mundo

No vas a entenderlo pero quiero hablarte
aunque finjas ser una vieja fotografía
que recuerda el perfil de todas mis amantes,
y no deseo ser hospitalario ahora que envejezco
pero créeme, te he inventado por algo

VI

Regresarás con ese hábito que sólo a ti
te pertenece, llama de un fuego que arde
por pura curiosidad

Duplicarás tus palabras y mi corazón
los latidos hasta la muerte, donde seremos
viento para reconocernos

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CUADRO: ÁVILA por JOSÉ BEULAS

I

Invoco el recuerdo intermitente
de mi juventud
cuando cada noche
los sueños clamaban mi bienestar
acariciando los bordes
de una incipiente introspección

Sentía el calor de las hogueras
endureciendo los vacilantes fluidos
de la amistad
llamaba a las cosas por su nombre
dejándome arrastrar por la premonición
o por la fascinante atracción
de lo aparente

Hoy subsisto
en una convencional madurez
infiel a la memoria que se pierde
náufraga del silencio
buscando en desordenadas imágenes
lo que pude haber sido
disecando los perversos argumentos
del azar
y sumergido en el irresistible oleaje
de los enigmas

En la presunción de errores imprecisos
indago la posibilidad
de cambiar el sentido de mis pasos

II

En estas horas de desasosiego
presiento la infidelidad de tu amor
que comparece puntual en cada cita
y se abalanza sobre mí
desde unos labios que me extrañan
pretextando excusas inconexas
con las que pretendes disimular tu hastío

Me hablas con palabras que no te corresponden
te ocultas atada a los sollozos
sin atreverte a decirme tu verdad
incluso a parar el tiempo
y aplazar nuestra derrota

A deshora la calle estaba llena de gente
pero intuía un aislamiento
desconocido en tus ojos
mientras otra pareja se despedía con un
¡hasta luego!
en el instante en que tú te alejabas

Y deduzco que te he perdido
para siempre

III

El amor desaparece
exigiendo borrar su memoria
cuando llega la carta
de alguna amante
que cierra las cortinas
al luto áspero de las viudas

Resurge la pasión renovada
que esconde su rubor de adolescente
en imprecisos agujeros negros
de secretos que no serán nunca
compartidos

Alrededor de sus cuerpos desnudos
creen escribir una nueva historia
pero vuelven
a las mismas frases desgastadas
de siempre

IV

Vives envuelta en tu nube
cuando coqueteas
si la luna asoma llena
y es siempre la de ayer
aunque sea luna nueva

Crece y mengua
si en el llanto la acompañan
los cuartos que tañen
las campanas de tu iglesia

Mira la sonrisa de la luna
esta noche te vestirás con ella


Alegres bebedores de Luis García Ochoa

I

Puedo palpar el vacío en la utopía
En el amor que enmudece
En las cenizas de la muerte
En el filo de la navaja
En la misericordia de los dioses

Y lo palpo cada noche
A mi lado
Bajo las sábanas

II

Pretendí volver a amarte
más allá de los excesos,
de la vacuidad,
recorriendo los hielos y cenizas
del pasado en tu busca

Y te encontré en un presente
atestado de imposibilidad

III

Vendrá la muerte a confundirnos
con otros no seres angustiados
por las noches frías del delirio
y nos vestirán
con sudarios de olas trasparentes
para ubicarnos en los vértices
de un quimérico tablero
de ajedrez

Vacío de amor y tiempo
el corazón maldecirá la ausencia
del afecto
y la anfibología del sexo
nos hará impotentes a la excitación
peregrinando la eternidad
por un abrupto letargo
de fruiciones disonantes
y abstractas




Joven Doncella de NGUYEN LAM

LAS DIOSAS ESCONDEN SU SEXO
DETRÁS DE LA LUNA

Las diosas esconden su sexo detrás
de la luna, recelando remolinos
de estrellas enlutadas y escombros
de infinito

En las noches de plenilunio retoman
la sensualidad murmurando la confusión
en la que las ha sumido la abstinencia
y regresan mostrando su desnudez
ceñida por una lencería de nubes

Entretanto, hierve la sangre
de los dioses y demandan del Olimpo
el semen derrochado en la inútil
algarabía del estrépito

LA ETERNIDAD

Suspendidas en la duración de Zeus,
deslumbrantes estatuas entonan panegíricos
a los dioses del Olimpo
Erectas, con los ojos saturados
de belleza inacabada semejan espiras
que gritan o susurran en función
de un viento despiadado

Rebosa el tiempo y les excita
un ansia de inmortalidad

EN EL ESPACIO FLOTAN TUS AFECTOS

Creo con total certidumbre
que en el espacio flotan tus afectos
esperando reencarnarse
en otros cuerpos desnudos
con la misma frialdad

Se multiplicarán por dos, por diez,
por mil y así hasta el infinito
cayendo sin piedad sobre vírgenes amantes
y helando sus pasiones

Debemos estar prevenidos,
aunque por fortuna no habrá en el mundo
muchas mujeres como tú

Y EL AMOR SE HIZO CARNE

Me siento feliz a tu lado
Decías mirándome a los ojos
Transfigurándote

Pasaron los años
Y el amor se hizo carne
Con alevosía

Después
Ni tan siquiera eso

NADA ES PERFECTO

Cuando me la presentaron supe
Que era una gran mujer
Atractiva, culta, inteligente
Había viajado por múltiples países
En los que coqueteó
Con los intelectuales
Y artistas más reputados
Unas copas más tarde
Me lancé a sus brazos
Y acabamos en la cama
Comprobé que en esa tesitura
Era bastante inexperta

Nada es perfecto
Obviamente

EL PECADO ORIGINAL

Tratas de proteger tu corazón
confinándolo en una burbuja aséptica
a los sentimientos

Es comprensible
Quizás el amor aún nos llega infectado
Por la persistencia del pecado original


“LA NOCHE” PINTURA DE MANUEL GARCÍA CASTRO

I

No hay nadie que te ofrezca amistad duradera
resuelta a vivir bajo la superficie turquesa del cristal
alimentándote de los pétalos salvajes del pan ácimo

Ha llegado la hora y sacudes tus manos temblorosas
arañando al sollozo más allá del sollozo
y expulsas al respirar el aire helado de tu corazón

II

Aléjate de todo menos de la felicidad
escapa con las migraciones de los pájaros
porque el viento nunca te hará daño
y disfruta la cita con las ensoñaciones

Cuando la juventud se vaya en secreto
no vuelvas por inercia al punto de partida
a ocultar las quemaduras del desamor y el frío
o escribirás tu biografía sobre el polvo

III

No tengo claro que trates de salvar las apariencias
que quieras alcanzar por los atajos el divorcio
o que hayas descolgado mis pinturas de los muros de tu casa

Hablamos en voz baja de complicadas situaciones
y pasamos por alto las cosas sencillas que nos afectan

Si ayer no hubieras rozado por casualidad mis labios
no estaríamos contemplando ahora el amanecer

IV

Observo tu cuerpo desnudo disfrazando el fracaso
eres una sombra perdida en la luz de mis fábulas
regresada de la hora más angustiosa del exilio

Quiero recobrar a la mujer que enhebraba la vida al aire
a la que nadie reconoce ocultando el detritus del pasado

Mañana aún no existe y puede ocurrir cualquier cosa

V

Podemos comprender el llanto de un niño
al negarle inútilmente los juguetes
y ambos sabemos de la brevedad del relámpago
de la falsa hospitalidad de un cuarto de hotel
o de acabar de conocernos
siempre que nos lo preguntan

Me he tatuado tu nombre
para que cuando vengas a mí
no me rechaces como a un desconocido

VI

El incendio se propaga deprisa
en los egos heridos de muerte repentina
y amanecemos en un río de escombros
pasando totalmente inadvertidos

Huele a lluvia reciente de impermeables
de una humedad tan familiar como tu cuerpo
y me limito a mirar en silencio el eclipse
que ha de surgir difuso sobre el faro

Apago el cigarrillo contra las rocas
y sé que no he abrasado nuestro tiempo


Equinoxe de JOAN MIRÓ

I

Silencio. Ya no me habla ni tu verdad callada
desde las noches hipócritas e inclementes
de las circunferencias
¿Has varado el amor y la sed en una nueva
agonía?

Así transcurre la vida, siempre descendiendo
entre eléctricos fogonazos que terminan
sofocados por la maldita desconfianza a una
libertad inexplorada

Nos adentramos con desesperación en caminos
intransitables por los que nunca vendrá nadie
a salvarnos

.

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Pintura de la serie LAS MENINAS, por MARTIN GIL MARIÑO (Argentina)
( para entrar a su web: http://www.martingilmarino.com.ar )

I

Debo mantener la mente fría más allá
de lo indescifrable que puedo encontrar
al otro lado de la puerta
hasta es posible que mis pasos
sigan recorriendo el círculo
pintado sobre la piedra gris de las penumbras

Es hora de penetrar en el último laberinto
apartar con mis manos en la oscuridad
las telarañas colgadas en el mármol
buscar la habitación
en la que alguien que aún no conozco
interpreta al piano desconocidas partituras

Dentro de la caja
en que se ofrece a la felicidad como un regalo
puedo guardar la hora de la angustia
en ampollas de cristal con dinamita

II

Muere la tierra quemada bajo el asfalto
que niega el latido de los árboles
buscando el agua secreta del invierno
en la ciudad que suplanta de cemento
a la naturaleza

La niebla es humo de automóviles
y la lluvia golpea los espejos de cristal
que abrazan a las oficinas

Han repoblado las calles con videocámaras
huecos ojos digitales que espían
la soledad desplomada de la multitud
y la inclemencia de la cotidianeidad
se desvela morbosa
desde la caverna irreverente de los patriotas

Los ciudadanos solo son un código
náufragos que regresan a sus jaulas
en impersonales ascensores

En la memoria silenciosa de la noche
las sirenas de la policía
perturban la frágil intimidad de los sueños


Trabajo Nocturno. Pintura de Carlos Rafael Uribazo Garrido

I

LA INFIDELIDAD RECORRE LAS ESTANCIAS
DE LA COBARDÍA

Cubre su cobardía con vendas
y le tiemblan los párpados
desconcertado ante la claridad con la que le hablas
No entiende tus metáforas y extravía la mirada
en razones ocultas que disfrazan su verdad
amparándose en las circunstancias

Hibernando la pasión en los oscuros placeres
de la única fidelidad que conoce

II

LA VIDA NOS SORPRENDE DE FORMA
IMPRECISA

Colgaban de sus ojos las miradas extinguidas
y vegetaba resignado en su indolencia
sin que le importaran los días venideros

Un viernes le habló una mujer
de las que sólo aman por las noches
con palabras vírgenes

Y le sobrevino el pánico

III

EL MAR NOS ACERCARÁ NUEVOS PAISAJES

Ahora que tus ojos no me volverán a tocar
puedo sentarme en la orilla de otro desnudo
a disfrutar de la húmeda impudicia del hastío

Perdura un placer que miente con voz gélida
y abandono tu cuerpo en los límites de mi memoria
sin que me resulte extraño seguir amándote

IV

LA OSCURIDAD

La oscuridad que nace del crepúsculo
todas las tardes
es débil y sumisa con la claridad
se alía con el miedo desde el infinito
y tiene la frente ancha y los labios amoratados

A pesar de su presencia
la verdad y la mentira nos subyugan
con idénticas connotaciones

V

LA ETERNIDAD

Suspendidas en la duración de Zeus,
deslumbrantes estatuas entonan panegíricos
a los dioses del Olimpo
Erectas, con los ojos saturados
de belleza inacabada semejan espiras
que gritan o susurran en función
de un viento despiadado

Rebosa el tiempo y las excita
un ansia de inmortalidad

VI

LAS LÁGRIMAS DE UNA MUJER SON UN
RECURSO TÁCTICAMENTE IRREPOCHABLE

Una mujer desconocida
Me arroja algo similar a piedras
y se oculta detrás del corazón

El suelo está húmedo cuando me arrodillo
Pero no la temo


“Hasta que la muerte nos una”. Grabado de OUKA LEELE

I

En los intersticios de la noche
El silencio trae a mi memoria
La pulsión de tu rostro de arcilla
Tallado en la vidriera del tiempo
Y tal vez hayamos muerto

Cuerpo a cuerpo el frío
Nos vence sin remisión
Como la injusta ley que nos parió
Para fatalmente asesinarnos
Sólo somos el cordón umbilical
De los años

Y ahora sí estamos muertos

II

La voz me acompañó desde niño,
su metálico sonido era casi siempre
el único vestigio cercano de vida
y el testigo exclusivo de mis actos

La voz me precedía, previno simulacros
mostrándome atajos menos sórdidos
y su compañía me resultó imprescindible

Hasta el día que me reprochó con dureza
cuánto había cambiado

III

Sólo soy un sobreviviente, a mi alrededor
el otoño ha deshojado todos los árboles que planté
y en su desnudez mi nostalgia los confunde,
resultan tan extraños que no reconozco ni su género

Nada espero en este instante preciso bajo una cúpula
de nubes emplomadas que presagian tormenta,
quizá la noche me regrese a la infancia
y la lluvia amortigüe el ruido de mis pasos

Un relámpago, el trueno, en este contexto vuelve
la realidad, la sensación de alcanzar a superar
mi incertidumbre

IV

No, aunque lo desearas no estás sola en el mundo
Hay luces en tus noches que desvelan sombras
Son seres humanos que llenan las ciudades
Y tu culpa es alícuota por compartir silencios

Es falso que tus labios muestren una tristeza finalista
Como animal herido que aguarda recostado la muerte
Desde el día que decidiste por los dos la separación

¿Qué puedo hacer si has olvidado hasta mi nombre?



Pintura de Daniil Menshikov

I

MURMURAN DE TU VIRGINIDAD

Entre sedas ocultan
los despojos de los ídolos
del lascivo acoso
de las ancianas sacerdotisas

Porque murmuran
la cicatriz húmeda de tu virginidad
peinas de negro
el corazón encendido de tu frente
dime muchacha si tu vida
es de espinas o caricias

Sobrevives para dar
un nuevo nombre a la farsa
y odias
que te juzguen cuando estás soñando

II

ME HAN HABLADO DE TI

Me han hablado hoy de ti
de tu arraigo en el pueblo de Asturias
donde conocimos a aquellos ancianos
pescadores

Siento haber olvidado por primera vez
tu cumpleaños
al mirar las rosas que se estropearon
sin cortártelas
o aquel viaje que planeamos a la casa del lago
cuando deseábamos que nos quedaran
todos los inviernos

III

NAUFRAGIO

Ambos sabemos que nos separa
la distancia inaccesible de un naufragio
o las imaginarias coordenadas que trazamos
sobre la incierta superficie del mar

Me reconozco en la impaciencia
de todos los amantes
pero a la vez
en la imposible concreción de un nuevo abrazo
que plagie la aparente felicidad de los enamorados

Y reniego de la inútil vocación del solitario

IV

TE HAS DESNUDADO

Te has desnudado y el deseo
no penetra en mi cuerpo
cerrándome todos los caminos
que bajan a tu vientre
cuando intuyo que ha llegado
el momento del suicidio

Perdí la voz
en el grito desesperado del aquelarre
negándole otras horas
a la bóveda de cristal de mi reloj
y te rechazo después de suplicarte
que me ames a escondidas



Pintura de Paul Klee

I

Dejo de creerme necesario para nadie
y desisto de tejer una urdimbre simulada
no deseo el amor bendecido en una catacumba
o que se depositen mis caricias
en un cuerpo frío que realquila los rostros

Abandono la ciudad donde nunca he vivido
acaso mutilando la esperanza en mi memoria
después de desalojar del último reducto a los afectos
ingenuo pese a lo evidente
con la boca cerrada a las adivinanzas

Aferrado a los hilos de agua de la nieve
intento convencerme
de que sólo existes en mis sueños

II

Busco en tus palabras volver al silencio
para subir el último tramo de escalera
envejecer sin prisas
descosiendo de las horas circulares el agobio

Y alejar las voces del suicidio
que alimentan en los sueños mi pesadumbre

III

Hay lugares en los que siento
el deseo de disfrazarme
caminar entre los enemigos
la apariencia que me piden
con el camuflaje
que desahucia a la sinceridad

Creí haber desterrado los fingimientos
y que no viviría más
la ocasión aborrecible de parecer
borrando de mi rostro
la mueca indolora del adúltero

IV

Escribo cartas para seguir existiendo
cascadas de palabras
que liman asperezas
de un pasado profusamente sedentario
y necesito explicarme
aunque sólo a mi me incumba

Se borran sin retorno las figuras
matizando el dolor aún confuso de caídas
o delirantes mariposas de colores neutros
que fijan miradas ausentes en los ojos

V

No soy el ser perfecto
que supones
me pienso impuro
y un tanto inexacto
aunque desprecio
las monedas que me lanzan
sobre la mesa

Es cierto que a menudo
me dejo herir
por un vago pensamiento
que frecuenta el asombro
converso al ateísmo
y al cielo que no existe
poblado de sotanas

No busques fidelidad
después de tanto tiempo
y desanudar la túnica
de lo convencional
para cerrar los ojos

Porque sólo soy
yo mismo


Pintura de Robert Motherwell

A María

I

Lo desconozco todo sobre ti
Aunque te pienso
Escapando de puntillas del laberinto
Para no despertar a la bestia

Tan sólo sé lo que me dijiste
Que el amor hace daño cada día
Cuando compartes tu vida con la muerte
Disfrazada de hombre

II

Nos trae el viento
un intenso olor a muerte
y millones de seres humanos
son carne de horca,
vivimos entre paréntesis,
picoteando, detrás de barrotes
que coartan necesidades,
intuiciones y fantasías inútiles

En días de plomo
todos los demonios me visitan,
me muevo entre hojas de tiempo
que acortan mi existencia
sin llegar a poseerla,
me siento cautivo
de una madurez indecente

En el entreacto,
una mujer llegó a visitarme
desde la nieve y le cuesta
acostumbrarse a mi calor

III

En los intersticios de la noche
El silencio trae a mi memoria
La pulsión de tu rostro de arcilla
Tallado en la vidriera del tiempo
Y tal vez hayamos muerto

Cuerpo a cuerpo el frío
Nos vence sin remisión
Como la injusta ley que nos parió
Para fatalmente asesinarnos
Sólo somos
El cordón umbilical de los años

Y ahora sí estamos muertos

.


Pintura de Edward Hopper

I

El amor no muere sólo cambia de lugar

y he aprendido sin esfuerzo el oficio

de encender hogueras y quemarlo

antes de dejar abandonadas sus cenizas

En la huída voy llenando el mundo de tristeza

sumando corazones rotos colgados de las perchas

y cierro el armario que me entregó la luna

olvidándolo en una vida aparentemente seductora

II

Te has desnudado y el deseo

no penetra en mi cuerpo

cerrándome todos los caminos

que bajan a tu vientre

cuando intuyo que ha llegado

el momento del suicidio

Perdí la voz

en el grito desesperado del aquelarre

negándole otras horas

a la bóveda de cristal de mi reloj

y te rechazo después de suplicarte

que me ames a escondidas

III

No hay nadie que te ofrezca amistad duradera

resuelta a vivir bajo la superficie turquesa del cristal

alimentándote de los pétalos salvajes del pan ácimo

Ha llegado la hora y sacudes tus manos temblorosas

arañando al sollozo más allá del sollozo

y expulsas al respirar el aire helado de tu corazón

IV

Ha llegado la hora

de destruir todos los relojes

y crear el mundo de nuevo

incluso sin usar el sol

Habrá que reinventar la electricidad

para saber que hemos agotado

los recursos naturales

e incluso de las tormentas caerán

rayos helados

que nos impedirán imaginar el fuego

Estamos desnudos y los últimos pájaros

arrojan pétalos negros

en el seco lecho del Amazonas

V

No entiendo tu desprecio

ni que me prohíbas penetrar

en tu letargo

o que puedas sentir las voces

de un peligro imaginario

en las noches infinitas del presente

Me siento confundido por tus dudas

de que te parezca natural

ir llenando los vacíos del amor

que se evapora

los recuerdos y la pasión

de un ayer aún reciente

por un odio tan inexplicable

como absurdo

Cuando mis palabras se inflaman

con las llamas de tu apatía

la impotencia es una piedra que golpea

hasta hacer que brote la sangre

en mis sentidos

y la soledad

en forma de agitado mar

me ahoga sin remedio

VI

Herido por el amor

que me vendiste realquilado

subo los peldaños

de las alucinaciones

con la desgana marcada a fuego

en el azul ultramar de la noche

A la luz adormecida

de un cine que me evade

del trastorno

la pasión se escapa

junto a la vanidad

hasta el lugar

en el que sepultas tus cadáveres

Tu silueta desde hoy

se niega a compartir

mi sombra

y te imagino en este instante

aferrada a un vaso de ginebra

en la terraza de un hotel de tránsito

Espera

no lo hagas

deseo formularte una pregunta

¿Te apetece pactar con el olvido?

Puedes volver

a compartir mis quimeras

si te miras curiosa

en el espejo ficticio que seduce tu vacío

muralla que se derrumba

con la incertidumbre de tus ansias

.



SCHOPENHAUER

El arte se incardina en la idea hinduista del mundo,
mera representación basada en imágenes platónicas,
caverna de sombras y fantasías inconcretas
que con frecuencia se resiste a los creadores

Únicamente los elegidos son capaces de plasmar
su sabiduría en un libro, en un lienzo, en el amor
A la mayoría silenciosa, la insatisfacción natural
de la voluntad creativa nos sumerge en un profundo
pesimismo, en el dolor, en la filosofía atormentada
de Schopenhauer


YASMINA CEBRIÁN

Dejadme proclamar las desventuras de Yasmina
Literariamente predispuesta a los augurios
Mientras se lanza al sexo sin semánticas

He de reconocer que no es factible
Volver el rostro a la pasión en ese clímax
Y la niña que retrasó en exceso ser mujer
Codicia recuperar prostituyéndose aquel tiempo


A GARCÍA LORCA

Tus poemas no escritos perdurarán inéditos
en el barro manchado con sangre de la sepultura

Y serán savia en los árboles hasta el último bosque

MARLENE DIETRICH

Se consagró en un cine primitivo, mudo
y nos deslumbró tan bella como la muerte en El Ángel Azul
Viajó hasta las nieves perpetuas en el Expreso de Shangai
con Von Sternberg y en Testigo de Cargo, sus besos nacían
de labios tallados en hielo
Fue musa de Willy Wilder y Orson Welles la encumbró
a los altares del celuloide con Sed de Mal
Nos queda de ella la inmortalidad escrita con la sangre
añil de su estirpe en los arcanos del Séptimo Arte

María Magdalena von Losh Dietrich
Marlene, la que fue diosa, única


IMAGINE

Por la piel de los que soñamos
un mundo diferente
pasan con premura los años
a los que empapa la pesadumbre
mientras se aquieta en nuestro interior
la esperanza

Con frecuencia, nos sobresaltan
las infinitas cúspides del odio
inflamando la pereza latente
en las tormentas

Y aún se encoge nuestro corazón
cuando John Lennon nos incita
a que lo imaginemos



A BERTOLD BRECHT

Llegó hasta mí aquel hombre
con cara de buena gente
y se ganó mi confianza

luego llegó el segundo
cargado de nobles sentimientos
y le abrí las puertas de mi casa

un día les hablé de injusticias
de que no vivimos realmente
en democracia
que amordazan a la libertad
de una forma
más o menos etérea

mientras me esposaban
después de enseñarme sus placas
retrocedí cuarenta años
en mi memoria


POSFACIO A ALLEN GINSBERG

Por la acera de la avenida Lower
East Side de Manhattan,
un tipo calvo de aspecto bonachón
camina con un libro
de Jack Kerouac bajo el brazo
Al pasar junto al puesto
de periódicos se detiene a ojear
el Times buscando el titular
de su último poema:
“Lista de deseos de una nueva
democracia para el presidente
Clinton, Casa Blanca”

Como todos los días se despertó
al amanecer y escribió
unos poemas pensando
que Norteamérica es un gran país
lleno de vaqueros, indios, judíos,
negros y norteamericanos

Antes de volver a su apartamento,
pasa por la oficina postal y recoge
un montón de cartas,
todas enviadas
por incondicionales fans
a un tal Allen Ginsberg, fundador
de la Beat Generation


A JACK KEROUAC

Un día estarás muerto
Jack y te habrán perdonado
todas las cagadas,
llorarán al buen poeta
que permaneció adormecido
o enquistado en sus miserias,
ignorarán tu rechazo
a los valores estadounidenses
o que serviste de catalizador
para la liberación de mujeres,
negros y homosexuales

En el camino, en tu recorrido
por el infinito seguro
te encuentras con Burroughs,
Ginsberg y Cassady
para disfrutar juntos
la enésima sesión de jazz



ESTE POEMA ES UN TRIBUTO A LA OBRA
DE CHARLES BUKOWSKI “FACTOTUM”

Acodado en la barra
de un garito en el Greenwich Village
Henry Chinaski pide al barman
el enésimo vaso de sexo con hielo
mientras pronuncia
unas frases ininteligibles
dirigiéndose a unos tipos
tan jodidamente ebrios
como él

-Hoy me han despedido
de un sórdido empleo
y sin ningún sentido
en el Times
pero soy el mejor apostador
de carreras de caballos
de América
y el único escritor
que provee a la gente
de las mentiras que necesitan
para seguir existiendo

Sobre el escenario
una striper se contonea
a sabiendas
de que puede enloquecer
a cualquier hombre


CLAUDE MONET

El otoño, que viene de robar a los árboles
el disfraz de las hojas
quiere envejecer ahora
sentado en las rodillas de la nieve

Y siente celos de Claude Monet
que vuelve de la eternidad
cada primavera
a pintar nenúfares
en su estanque de Giverny


IBERIA

Persiste tu piel de acero varada
en la exhausta sensualidad
de tres mares, espuma de rejones y fuego
para la muerte inclemente del toro

Tierras de conquistadores o invadidos
que dibujan cicatrices en el corazón
del tiempo, entretanto,
Isaac Álbeniz te corteja con una Suite
para la libertad