Skip navigation

Category Archives: love


Pintura de René Magritte

I

Todos los días la misma rutina
Sentarme a escribir sin caligrafías
Intentando contar historias ajenas
Mientras un microclima extraño
Mantiene mi vida a bajo cero

Es posible que mañana decida llamarte
Y te proponga tomar un café

II

Contaminación significa Apocalipsis
Catástrofe climática
Mas en Kioto y Copenhague
No invitaron a Murakami
Ni a Mishima

La lluvia ácida cae sobre los icebergs
Sofocándolos
Y se precipitan al océano
Buscando refugio en sus playas

III

Amar, tu olvido congela la memoria
Amar, mi herida supura vacíos
Amar, tenerte y no tener nada

Amor, te lo llamaré siempre

IV

Concluyen los tiempos
De agitar banderas

La nostalgia destila ironía
Y las mentiras esparcen cadáveres
En un funeral globalizado

V

Salve mi amada Laura
Limpia de corazón
Del que emana
Una moralidad ambigua
Circunscrita
A un firme objetivo

Tu sexo tamizado en acíbar
Evapora fragancias
Desde tiempos pretéritos
Aritméticamente irrecuperables

Ora pro nobis

VI

Quien se arropa con una sola bandera
pierde sonidos del mundo, aromas, colores
Su calor ficticio te transforma
en un adicto a la individualidad

Los nacionalismos se curan entre
seres humanos disímiles,
en la confusión de razas y lenguas

VII

Fuego en las lenguas
Y en el vientre escarcha
Los sexos amputados requieren

Orgasmos fingidos

VIII

La Tierra es cada día más un laberinto
Sin puertas de emergencia
Y nos ciegan las salidas
Con una emboscada de telarañas

Que no nos confundan, Kioto o Copenhague
Sólo son paréntesis en la desesperanza
Un intento de convencer a las arañas
Para que no nos devoren aún

IX

Colgaban de sus ojos las miradas extinguidas
y vegetaba resignado en su indolencia
sin que le importaran los días venideros

Un viernes le habló una mujer
de las que sólo aman por las noches
con palabras vírgenes

Y le sobrevino el pánico

X

El Dictador
Toma el poder
Desplegando
Banderas

Y plegando
Intelectuales

Anuncios


Overwhelmed de Teresa Císcar

I

Han constreñido mi existencia
Con una extensa nómina de imposiciones
Salta a la vista que mi generación
Fue masacrada desde todos los flancos

Despierto a contracorriente
Tal vez demasiado tarde
Y ciertamente solo
La habitación apesta a imposibilidad

II

Al acercarme
lo que de lejos juzgué
como mujer sensible y atemporal
resultó ser piedra amorfa,
inerte,
varada en un paraje imaginario
y sitiada de cactus,
entre montañas con eco
y nieves

Traté de descubrir el maquillaje,
un alma,
las preguntas pactadas
que impregnaran de razón
mi subconsciente
y el amor se tornó incoloro
trenzado con hilos de pasión
en blanco y negro,
ebrio de desafectos,
de aspiración inútil

Volvía del árido paisaje
cuando rozó mi piel
una emoción extraña,
tal vez la náusea

III

Nos estremece la pasión
y no todas las músicas merecen
su oportunidad

El vuelo de los ángeles no se repite
aunque cierres los ojos,
sólo permanecen anclados a la memoria
los amores platónicos
en algún poeta de calderilla

Nuestras entrañas están sedientas
y el pulso se acelera a tenor de los deseos
que nos obligan a delirar en sueños,
inmersos en el olor repulsivo de las infidelidades
que practicamos con persistencia

IV

Estás al borde de tu vida
A punto de reventar
Te sientes observado por transeúntes
Que cargan sobre sus hombros
Pasiones irrelevantes
De las que sólo venden
En los supermercados

Adoleces de deseos de vivir
Tu horizonte queda a años luz
De éste mundo
Enciendes la televisión
Anuncian vehículos todoterreno
De altas prestaciones
Y resuelves comprar el más caro

Los transeúntes giran la cabeza
Siguiendo tus pasos
Hasta es posible
Que dadas las circunstancias
Algunos te envidien

V

Sobre mi sexualidad llueve en horizontal,
es un error considerarme incompatible
con un cuerpo malgastado en el que el alma
se mantiene incólume
En el exterior la noche es hermosa,
sin embargo, aún gotea la sangre
de heridas que me ocasionó la mordedura
de la serpiente

No puedo prometerte amor mientras
me desangro, el amor heterosexual
que apeteces de un ser cuya naturaleza
es imprecisa
Intentarás entenderme y aflorarán
las mentiras, entretanto, puedo
enseñarte algunas fotografías antiguas
que no me incriminan

Quizá no sea del todo ilícito mostrar
las apariencias y regresar al prólogo
No confíes demasiado en poder revelar
los enigmas, aún eres muy joven para
encontrar respuestas a un comportamiento
que la sociedad juzgaría execrable




Pintura de Modi Livieri

I

MATERNIDAD

Gracias a la conservación de manuscritos fechados
afirmo que el pensamiento amenazó con escribir la historia
de un amor que nunca quiso nacer

Hiciste uso de las ostras y su perfil de arena introdujo
la bienvenida al mar
Con caracolas vuelvo a ocultar mis oídos
y al escuchar tu voz te exijo respirar en un coro
de perlas marinas

¿Me oyes?
Sin el permiso de tu rancio linaje
vienes a decirme en secreto que me amas y es prematuro
porque tú sabes que un mismo movimiento
te devuelve a la totalidad inacabada

Amanece
y en la maternidad mediterránea
no hay ya ninguna errata

II

LA INDOLENCIA ANEGA LA CIUDAD DE PECES

Hay días en los que es preferible apartarse
de sí mismos, disimular, en derredor la ciudad
quema el silencio con alaridos de tristeza
bajo una bóveda púrpura de inexistencia

Pensé en mentir la amistad, borrar de mi rostro
las huellas de tiempos aciagos, pero la gente
agoniza bajo la cal o vive asomándose al abismo
y no creyó en mis razones y condición

Qué importa el resplandor del alma, el amor
o el afecto a unos seres que sólo resisten
endeudados y sobreviven a la mezquindad
sabiéndose dueños de una sepultura perpetua

III

MUJERES SILENCIADAS

Indudablemente hay mujeres dichosas,
pero hay muchas que sólo sobreviven
pisando uvas de sangre, las hay de pálida
mirada que lloran a solas sin hacer ruido,
las hay maltratadas, violadas, perseguidas,
humilladas, lapidadas, silenciadas,
suicidas, sometidas o las que ya
son sólo en las estadísticas un número frío

A todas éstas
¿Qué calaña de Justicia en una sociedad
deshumanizada las ampara?


Pintura de Carmen Mansilla

I

MUERE LA TIERRA

Muere la tierra quemada
bajo el asfalto que niega el latido
de los árboles
buscando el agua secreta del invierno
en la ciudad que suplanta de cemento
a la naturaleza
la niebla es humo de automóviles
y la lluvia golpea los espejos de cristal
que abrazan a las oficinas

Han repoblado de videocámaras las calles
huecos ojos digitales que espían
la soledad desplomada de la multitud
y la inclemencia de lo cotidiano
se desvela morbosa
desde la caverna irreverente de los patriotas
los ciudadanos sólo son un código
náufragos que regresan a sus jaulas
en impersonales ascensores

En la memoria silenciosa de otra noche
las sirenas de la policía
perturban la frágil intimidad
de los sueños

II

ME ACERCAS TUS MANOS

Me acercas tus manos arrancadas de la tierra
a través de la noche del viento y del amor
manchadas por un vino endurecido y áspero
que derrama vino añejo sobre las abejas

Las tomo entre las mías y me moja el sudor frío
que intenta devolver la furia de la sangre
al corazón cien veces malherido
por las amargas impurezas de la miel

III

INSUMISOS

La multitud se asoma a la memoria
sintiéndose apremiada por el tiempo
y periódicamente hace balance
de las botellas vacías de cerveza

Ajena a la mediocridad
la ilegalidad convoca en las entrañas
de la noche a presuntos delincuentes
investidos de una dignidad no impuesta
que en clandestinidad comparten
la fruta prohibida de su libertad
sorteando el espíritu alienante
de las leyes

IV

LA LIBERTAD

La libertad es un oscuro vacìo
en el árbol genealógico de lo conveniente
desterrada en el linaje de la realidad
accidental graffiti
en el margen del libro apócrifo
de la inteligencia
deambula por el tiempo
sin compartir siquiera la voz
con la legalidad del diccionario

Negada por los errabundos de la verdad
es cómplice de la marginación
en el amputado aprendizaje de la sociedad
su silla permanece vacía
en el sótano olvidado de la razón
fortalecida por las caricias
que inventa con el roce del viento
aliada del silencio
en la puerta cerrada a la vida
cadena perpetua para el amor imaginado
cristal transparente que usurpa
la función inútil del espejo

Pero mientras su sombra exista
anidará la ansiedad en los canallas

V

IMPOSTORES

Me adentré en una muchedumbre
plagada de impostores
sabiéndome uno de ellos
y me impactaron
los ojos tristes e infelices
de los resignados

Se intuían las ráfagas del miedo
en los imprecisos movimientos
y la docilidad sonámbula
enquistada en la costumbre
conversos de una fe invisible y necesaria
vacíos
abducidos por credos infalibles
gregarios que anhelan
alcanzar un liderazgo inútil

No supe de su procedencia
apellidos o raza
pero hoy les debo el disfrutar
del transeúnte resplandor de los elegidos


PINTURA: NOCTURNO DE LA CALLE DE TRAN TUAN






1

OBJETIVOS

Cumplí con eficacia
Todos mis objetivos
Planté muchos árboles
Escribí varios libros
Tuve hijos
Me queda cavar mi tumba

Sólo una
Es suficiente

2

PROSCRITO

Vivió solo, proscrito
Buscó amistad
Compañía
Un amor
Y encontró silencio

Sólo la poesía
Le acogió entre los suyos

Buscó la muerte
Ese día todos aplaudieron
Al paso del ataúd
El despropósito

3

LA VOZ DE LA MUERTE

El poeta mama de los pechos
de sus amantes
en el nombre de todos los demonios,
leche lasciva
¿Cómo podría escuchar si no la voz
de la muerte?

Mientras perros rabiosos
excavan nuestras tumbas,
las palabras de los condenados
paralizan sus brazos
y pactamos no dejarles profanar
tierras vírgenes
que jamás acogerán en su seno
poetas ya muertos

4

AMOR

Ser amado
Sin poder amar
Ni saber del amor
En mil noches ciegas
De pasión a secas
Y la torpeza púrpura
De no poder sentirlo

Otro día estéril
En tus cálidos brazos
Tan cerca de tu sexo
Jadeando vacíos

No podré amar nunca
Mas no te detengas

5

LA CORDURA

En días aleatorios
si así lo prefieres
participa de mi locura,
un propósito cabalístico
de infinitas posibilidades

A nuestras almas nómadas
no las unirá jamás
un manual de hipocresías,
ni mil horas malgastadas
ensayando contraseñas

La cordura no otorga
patente de inmortalidad

6

EL NAÚFRAGO

Desprovisto del erotismo
en el declive grisáceo de su existencia
un náufrago,
acróbata en ansiedades aunque proscrito
tramita posibilidades, súbitos relámpagos
supervivencias

Contumaz con su destino
comparece al regreso de la clandestinidad

Es la penúltima soflama
e injuria la obsesiva dependencia
del sexo


PINTURA: MATERNIDAD DE LUZ DE ALVEAR

I

La mirada nocturna lame las sombras
mientras la memoria identifica sus límites
enhebrando los rayos que desploma la arcilla

Me sorprende la sonrisa de los marginados
cuando abrazan las alambradas de espino
con una esperanza distante e incolora

II

Ante la belleza perdida entre las grietas
de los años intuyes el abismo y las ortigas
del miedo despliegan lazos negros en tu alma

¡Cuanta hermosura niegas
si te ciñes al dictamen de un espejo!

III

No quiero ser una clepsidra milenaria
tan sólo me siento un hombre horrorizado
huyendo del temblor que atenaza a las piedras
cuando lapidan rosas en un jardín de Oriente

sé que con esas mujeres han muerto poemas
palabras de amor despeñadas en la fosa
que ofrece el fanatismo de mortaja

las condenaron a muerte
sólo por amar lejos del matrimonio

IV

Cree en las pequeñas realidades cotidianas
y en que la Historia se gestó saturando
cementerios
vacilante declamador de letanías
conversador circunspecto con suaves rasgos
de nostálgico

Prejuzga a la mujer actual de metafísica
misógino en la premura de aislados escarceos
amante de sí mismo
impenitente bebedor en las liturgias
satisfecho de jugar con trampa al solitario

Evoca la soledad como estandarte
no dice lo que piensa ni a sí mismo
haciendo responsable al destino de sus actos
su secreta vocación es cruzar calles vacías
y subir las escaleras ignorando los peldaños

Nada se pregunta cuando la muchedumbre
alarga sine die su letargo
imperturbable en la cómplice solidaridad
del resignado

V

Hoy decidí crearte en mi imaginación
y empecé dibujando un rostro afilado y pálido
con la mirada verde vagamente perdida,
pero los ojos te delatan palabra por palabra
que llegas cansada de conocer mi mundo

No vas a entenderlo pero quiero hablarte
aunque finjas ser una vieja fotografía
que recuerda el perfil de todas mis amantes,
y no deseo ser hospitalario ahora que envejezco
pero créeme, te he inventado por algo

VI

Regresarás con ese hábito que sólo a ti
te pertenece, llama de un fuego que arde
por pura curiosidad

Duplicarás tus palabras y mi corazón
los latidos hasta la muerte, donde seremos
viento para reconocernos

LEER MIS LIBROS EN FORMATO VIRTUAL

http://fernando-sabido.blogspot.com



CUADRO: ÁVILA por JOSÉ BEULAS

I

Invoco el recuerdo intermitente
de mi juventud
cuando cada noche
los sueños clamaban mi bienestar
acariciando los bordes
de una incipiente introspección

Sentía el calor de las hogueras
endureciendo los vacilantes fluidos
de la amistad
llamaba a las cosas por su nombre
dejándome arrastrar por la premonición
o por la fascinante atracción
de lo aparente

Hoy subsisto
en una convencional madurez
infiel a la memoria que se pierde
náufraga del silencio
buscando en desordenadas imágenes
lo que pude haber sido
disecando los perversos argumentos
del azar
y sumergido en el irresistible oleaje
de los enigmas

En la presunción de errores imprecisos
indago la posibilidad
de cambiar el sentido de mis pasos

II

En estas horas de desasosiego
presiento la infidelidad de tu amor
que comparece puntual en cada cita
y se abalanza sobre mí
desde unos labios que me extrañan
pretextando excusas inconexas
con las que pretendes disimular tu hastío

Me hablas con palabras que no te corresponden
te ocultas atada a los sollozos
sin atreverte a decirme tu verdad
incluso a parar el tiempo
y aplazar nuestra derrota

A deshora la calle estaba llena de gente
pero intuía un aislamiento
desconocido en tus ojos
mientras otra pareja se despedía con un
¡hasta luego!
en el instante en que tú te alejabas

Y deduzco que te he perdido
para siempre

III

El amor desaparece
exigiendo borrar su memoria
cuando llega la carta
de alguna amante
que cierra las cortinas
al luto áspero de las viudas

Resurge la pasión renovada
que esconde su rubor de adolescente
en imprecisos agujeros negros
de secretos que no serán nunca
compartidos

Alrededor de sus cuerpos desnudos
creen escribir una nueva historia
pero vuelven
a las mismas frases desgastadas
de siempre

IV

Vives envuelta en tu nube
cuando coqueteas
si la luna asoma llena
y es siempre la de ayer
aunque sea luna nueva

Crece y mengua
si en el llanto la acompañan
los cuartos que tañen
las campanas de tu iglesia

Mira la sonrisa de la luna
esta noche te vestirás con ella


Alegres bebedores de Luis García Ochoa

I

Puedo palpar el vacío en la utopía
En el amor que enmudece
En las cenizas de la muerte
En el filo de la navaja
En la misericordia de los dioses

Y lo palpo cada noche
A mi lado
Bajo las sábanas

II

Pretendí volver a amarte
más allá de los excesos,
de la vacuidad,
recorriendo los hielos y cenizas
del pasado en tu busca

Y te encontré en un presente
atestado de imposibilidad

III

Vendrá la muerte a confundirnos
con otros no seres angustiados
por las noches frías del delirio
y nos vestirán
con sudarios de olas trasparentes
para ubicarnos en los vértices
de un quimérico tablero
de ajedrez

Vacío de amor y tiempo
el corazón maldecirá la ausencia
del afecto
y la anfibología del sexo
nos hará impotentes a la excitación
peregrinando la eternidad
por un abrupto letargo
de fruiciones disonantes
y abstractas


“LA NOCHE” PINTURA DE MANUEL GARCÍA CASTRO

I

No hay nadie que te ofrezca amistad duradera
resuelta a vivir bajo la superficie turquesa del cristal
alimentándote de los pétalos salvajes del pan ácimo

Ha llegado la hora y sacudes tus manos temblorosas
arañando al sollozo más allá del sollozo
y expulsas al respirar el aire helado de tu corazón

II

Aléjate de todo menos de la felicidad
escapa con las migraciones de los pájaros
porque el viento nunca te hará daño
y disfruta la cita con las ensoñaciones

Cuando la juventud se vaya en secreto
no vuelvas por inercia al punto de partida
a ocultar las quemaduras del desamor y el frío
o escribirás tu biografía sobre el polvo

III

No tengo claro que trates de salvar las apariencias
que quieras alcanzar por los atajos el divorcio
o que hayas descolgado mis pinturas de los muros de tu casa

Hablamos en voz baja de complicadas situaciones
y pasamos por alto las cosas sencillas que nos afectan

Si ayer no hubieras rozado por casualidad mis labios
no estaríamos contemplando ahora el amanecer

IV

Observo tu cuerpo desnudo disfrazando el fracaso
eres una sombra perdida en la luz de mis fábulas
regresada de la hora más angustiosa del exilio

Quiero recobrar a la mujer que enhebraba la vida al aire
a la que nadie reconoce ocultando el detritus del pasado

Mañana aún no existe y puede ocurrir cualquier cosa

V

Podemos comprender el llanto de un niño
al negarle inútilmente los juguetes
y ambos sabemos de la brevedad del relámpago
de la falsa hospitalidad de un cuarto de hotel
o de acabar de conocernos
siempre que nos lo preguntan

Me he tatuado tu nombre
para que cuando vengas a mí
no me rechaces como a un desconocido

VI

El incendio se propaga deprisa
en los egos heridos de muerte repentina
y amanecemos en un río de escombros
pasando totalmente inadvertidos

Huele a lluvia reciente de impermeables
de una humedad tan familiar como tu cuerpo
y me limito a mirar en silencio el eclipse
que ha de surgir difuso sobre el faro

Apago el cigarrillo contra las rocas
y sé que no he abrasado nuestro tiempo


Equinoxe de JOAN MIRÓ

I

Silencio. Ya no me habla ni tu verdad callada
desde las noches hipócritas e inclementes
de las circunferencias
¿Has varado el amor y la sed en una nueva
agonía?

Así transcurre la vida, siempre descendiendo
entre eléctricos fogonazos que terminan
sofocados por la maldita desconfianza a una
libertad inexplorada

Nos adentramos con desesperación en caminos
intransitables por los que nunca vendrá nadie
a salvarnos

.

http://fernando-sabido.blogspot.com


Pintura de la serie LAS MENINAS, por MARTIN GIL MARIÑO (Argentina)
( para entrar a su web: http://www.martingilmarino.com.ar )

I

Debo mantener la mente fría más allá
de lo indescifrable que puedo encontrar
al otro lado de la puerta
hasta es posible que mis pasos
sigan recorriendo el círculo
pintado sobre la piedra gris de las penumbras

Es hora de penetrar en el último laberinto
apartar con mis manos en la oscuridad
las telarañas colgadas en el mármol
buscar la habitación
en la que alguien que aún no conozco
interpreta al piano desconocidas partituras

Dentro de la caja
en que se ofrece a la felicidad como un regalo
puedo guardar la hora de la angustia
en ampollas de cristal con dinamita

II

Muere la tierra quemada bajo el asfalto
que niega el latido de los árboles
buscando el agua secreta del invierno
en la ciudad que suplanta de cemento
a la naturaleza

La niebla es humo de automóviles
y la lluvia golpea los espejos de cristal
que abrazan a las oficinas

Han repoblado las calles con videocámaras
huecos ojos digitales que espían
la soledad desplomada de la multitud
y la inclemencia de la cotidianeidad
se desvela morbosa
desde la caverna irreverente de los patriotas

Los ciudadanos solo son un código
náufragos que regresan a sus jaulas
en impersonales ascensores

En la memoria silenciosa de la noche
las sirenas de la policía
perturban la frágil intimidad de los sueños


Trabajo Nocturno. Pintura de Carlos Rafael Uribazo Garrido

I

LA INFIDELIDAD RECORRE LAS ESTANCIAS
DE LA COBARDÍA

Cubre su cobardía con vendas
y le tiemblan los párpados
desconcertado ante la claridad con la que le hablas
No entiende tus metáforas y extravía la mirada
en razones ocultas que disfrazan su verdad
amparándose en las circunstancias

Hibernando la pasión en los oscuros placeres
de la única fidelidad que conoce

II

LA VIDA NOS SORPRENDE DE FORMA
IMPRECISA

Colgaban de sus ojos las miradas extinguidas
y vegetaba resignado en su indolencia
sin que le importaran los días venideros

Un viernes le habló una mujer
de las que sólo aman por las noches
con palabras vírgenes

Y le sobrevino el pánico

III

EL MAR NOS ACERCARÁ NUEVOS PAISAJES

Ahora que tus ojos no me volverán a tocar
puedo sentarme en la orilla de otro desnudo
a disfrutar de la húmeda impudicia del hastío

Perdura un placer que miente con voz gélida
y abandono tu cuerpo en los límites de mi memoria
sin que me resulte extraño seguir amándote

IV

LA OSCURIDAD

La oscuridad que nace del crepúsculo
todas las tardes
es débil y sumisa con la claridad
se alía con el miedo desde el infinito
y tiene la frente ancha y los labios amoratados

A pesar de su presencia
la verdad y la mentira nos subyugan
con idénticas connotaciones

V

LA ETERNIDAD

Suspendidas en la duración de Zeus,
deslumbrantes estatuas entonan panegíricos
a los dioses del Olimpo
Erectas, con los ojos saturados
de belleza inacabada semejan espiras
que gritan o susurran en función
de un viento despiadado

Rebosa el tiempo y las excita
un ansia de inmortalidad

VI

LAS LÁGRIMAS DE UNA MUJER SON UN
RECURSO TÁCTICAMENTE IRREPOCHABLE

Una mujer desconocida
Me arroja algo similar a piedras
y se oculta detrás del corazón

El suelo está húmedo cuando me arrodillo
Pero no la temo


Pintura de Jorge Berlato

I

En este delirio predominan las apariencias
la ficción de ascender en el escalafón
y un convenio de boda escrito en hebreo
que te pagarán con monedas acuñadas en hielo

Observo el trayecto imaginario de la aguja
que enhebra hilo virgen en tu traje de novia

II

A veces me despierto angustiado
con el temor de que el sol no aparezca
y la noche perpetua me devuelva
al origen del universo
cuando según nos han enseñado
no existía el ser humano

Sólo me consuela pensar
que aún no se habrían inventado
las armas ni las guerras

III

Quiero resucitar tu desnudo prenatal
en la espuma de un mar extraño
abrazado a las mareas para no lastimarte

Y las olas me niegan el pasado
borrando tus pisadas de todas las orillas

IV

No te he visto tan feliz desde ese día
en el que el vino quiso encenderte las mejillas
y acudías impaciente
a nuestro primer encuentro con el sexo
silbando con tus labios la canción del aire

Pudo la prisa del tiempo envejecerte
escondiendo los años
hasta volver a encontrar en el ocaso
la inocente fragilidad de aquel instante

V

Busco en tus palabras volver al silencio
para subir el último tramo de escalera
envejecer sin prisas
descosiendo de las horas circulares el agobio

Y alejar las voces del suicidio
que alimentan en los sueños mi pesadumbre

VI

No olvides que surgirán las preguntas
golpeando cada día en tus sentidos
te plantearás mil veces desandar los recuerdos
ausentarte del reciente pasado
o renegar de nuestra relación

La memoria es a veces un espejo inclemente
que se jacta en mostrarte como eres

Y sabrás que ya no hay nadie que te entiende

VII

Te desnudaste del vestido de fiesta
suplicando a la lluvia que mojara tu cuerpo
sin hurtar a las nubes el color de ceniza
que pintaba de gris aquel pantano de cieno

Y decidiste borrar de la piel de tu sexo
el detestable tatuaje con mi nombre

VIII

Para amarnos no nos importó
lastimar a otros o soportar
el ladrido obstinado de los perros
abandonando sobre la hierba
los remordimientos

Y acabamos devorándonos mutuamente
cuando apenas habíamos agotado
nuestra primera estación

IX

No debo permanecer un día más en la fragilidad
y ni siquiera recuerdo de qué huía
cuando acepté implicarme en este desorden
o sentarme a tomar el sol con los ancianos

Una mujer me cerró la puerta de su casa
sin querer escucharme
y me siento capaz de recomponer en otro lugar
las piezas desgastadas del rompecabezas

X

Al oscurecer
se pierde estérilmente
la belleza de todos los paisajes
porque nadie sabe retenerla
entre sus manos

Sólo la sensibilidad
de ciertos ojos fotografía
con sales de cinc en la memoria
los rescoldos




Pintura de Cliff Kearns

I

INTEMPERIE

Aquel hombre virtuoso cubrió tu desnudo
colmándolo de infinitas posturas amatorias
y alumbró con colores los paisajes sepias
pintando acuarelas de imposibles crepúsculos

Hoy, sumida en la confusión, has renunciado
a abrasarte con el resplandor del sexo
y eliges recorrer descalza otros laberintos
seducida por el vértigo de la intemperie

¿Qué fue del huracán que rompió los cristales
de una piel revestida de asexualidad?

II

LA INDOLENCIA ANEGA LA CIUDAD DE PECES

Hay días en los que es preferible apartarse
de sí mismos, disimular, en derredor la ciudad
quema el silencio con alaridos de tristeza
bajo una bóveda púrpura de inexistencia

Pensé en mentir la amistad, borrar de mi rostro
las huellas de tiempos aciagos, pero la gente
agoniza bajo la cal o vive asomándose al abismo
y no creyó en mis razones y condición

Qué importa el resplandor del alma, el amor
o el afecto a unos seres que sólo resisten
endeudados y sobreviven a la mezquindad
sabiéndose dueños de una sepultura perpetua

III

UN LENGUAJE CORPORAL CARENTE
DE SINTAXIS

Trepas con destreza por las escenografías
Adoptando en las cúspides una pose fingida
Un lenguaje corporal carente de sintaxis
Levitando sobre el tiempo
Que con total precisión nos describe
El libro de instrucciones del fracaso

Confusa es tu silueta obscena y arrogante
De promiscuo contorno azabache
Prieta geometría que no entiende
De abordajes ni lógica
Con verdades a medias y relojes sin horas
Que enhebras a la desnudez
Encogiendo sin pudor los hombros

IV

COCAÍNA

A tu inocencia la tiraniza el albedrío de unas manos
en las que guardas como un tesoro tres gramos de nieve
Mira la luna que sustenta con hilos de azogue las vidas
de otros seres moribundos, los que dilapidan su sabiduría
sumergiéndose en insólitos sueños, en la alucinación

Has vivido entre los hombres sin advertirlo
y a tu alrededor todo sigue intacto, como esperándote

V

GOCÉ EN LOS BRAZOS DE UNA DIOSA

Fue como un milagro,
gocé en los brazos de una diosa
rodeado de pureza, aunque odio las parábolas
Y humedecí los labios con el vino
mientras la dibujaba caricias
encendiendo los deseos

Lo juzgué una visión,
un brindis temerario al placer con disonancias
y arrodillarme ante la sed
Un hola y un adiós a su desnudo,
a un cuerpo colmado de pasión
en un paréntesis de ausencias

Volvía del sueño subyugado
con necesidad de amar para saberme hombre
cuando la diosa me imploró

Espera, no despiertes


Pintura de Edgar Degas

I

Acabas de abandonar
la que fue nuestra casa
y te llevas calle arriba
tus pertenencias
Hasta tu olor a hembra
subió contigo al taxi
y sé que debo poner a cero
el cuentakilómetros de mi vida

Me pareció que girabas la cabeza
en el último instante
y te reías del caos en el que ya
no participarás jamás
Incluso pensé que volverías
sobre tus pasos
a recordarme el cajón
en el que guardamos el libro
de instrucciones

II

A tan sólo diez minutos de mi casa
está la supervivencia, pero tomo un taxi
en dirección contraria para reencontrarme
con la desdicha entre parejas que abandonan
sus hijos al cuidado de una canguro

Acabo la noche en una discoteca
de la Gran Vía y el portero me presta
una corbata para no reservarse el derecho
de admisión y pueda rivalizar
con asiduos a los bailes de los setenta

Al amanecer vuelvo a casa en compañía
de la soledad y no tengo nada que perder,
aunque el psiquiatra me aconseje
buscar un punto de apoyo que permita
agitar mi mundo



Pintura de Paul Klee

I

Dejo de creerme necesario para nadie
y desisto de tejer una urdimbre simulada
no deseo el amor bendecido en una catacumba
o que se depositen mis caricias
en un cuerpo frío que realquila los rostros

Abandono la ciudad donde nunca he vivido
acaso mutilando la esperanza en mi memoria
después de desalojar del último reducto a los afectos
ingenuo pese a lo evidente
con la boca cerrada a las adivinanzas

Aferrado a los hilos de agua de la nieve
intento convencerme
de que sólo existes en mis sueños

II

Busco en tus palabras volver al silencio
para subir el último tramo de escalera
envejecer sin prisas
descosiendo de las horas circulares el agobio

Y alejar las voces del suicidio
que alimentan en los sueños mi pesadumbre

III

Hay lugares en los que siento
el deseo de disfrazarme
caminar entre los enemigos
la apariencia que me piden
con el camuflaje
que desahucia a la sinceridad

Creí haber desterrado los fingimientos
y que no viviría más
la ocasión aborrecible de parecer
borrando de mi rostro
la mueca indolora del adúltero

IV

Escribo cartas para seguir existiendo
cascadas de palabras
que liman asperezas
de un pasado profusamente sedentario
y necesito explicarme
aunque sólo a mi me incumba

Se borran sin retorno las figuras
matizando el dolor aún confuso de caídas
o delirantes mariposas de colores neutros
que fijan miradas ausentes en los ojos

V

No soy el ser perfecto
que supones
me pienso impuro
y un tanto inexacto
aunque desprecio
las monedas que me lanzan
sobre la mesa

Es cierto que a menudo
me dejo herir
por un vago pensamiento
que frecuenta el asombro
converso al ateísmo
y al cielo que no existe
poblado de sotanas

No busques fidelidad
después de tanto tiempo
y desanudar la túnica
de lo convencional
para cerrar los ojos

Porque sólo soy
yo mismo



Triunfo de la muerte. Peter Brueghel El Viejo

I

A mis cincuenta y nueve años

nunca me encontré con la muerte

cara a cara,

¡Toquemos madera!

.

La muerte es muy puta,

a ver, no es que yo tenga nada

contra las putas, al contrario,

soy de los que admiten que de una

forma u otra todos sobrevivimos

vendiendo el cuerpo o el alma,

aunque a la muerte esas cosas

le importan un carajo y prefiera

los pobres de solemnidad

.

Los indigentes no le plantean

problemas cuando llega la hora,

siempre están objetando

y maldiciendo su perra existencia

cuando murmuran:

-¿Qué hago ya aquí?

¡Esta vida es una mierda!

¡Para lo que valgo vivo!

.

En cambio los ricos

son más dados a no querer

abandonar el mundo,

será porque no pueden llevarse

el dinero y les jode que lo disfrute

algún que otro cabrón de la familia,

por más que los herederos finjan

en esas circunstancias la condición

de deudos afligidos

.

Yo no soy rico, pero nunca

he renegado de mi existencia,

como ateo convicto y confeso prefiero pasar

una larga temporada por aquí todavía,

no vaya a resultar ser cierto

que después de la vida sea la nada

.

( Poema inédito de mi libro: ¡DEJA QUE LA MUERTE CONCLUYA SU TRABAJO! )


Pintura de Joaquin Sorolla

I

La pasión declina fatalmente
Se rompen los relojes
en juegos de azar
y abrasan las heridas
entre nieves y luto
Ni siquiera me alivia
aventar las cenizas

Ignoro lo que busco
mirando al infinito
con los ojos vendados
o fingiendo perspectivas
bajo una tempestad
de escepticismo

Si un amor nuevo me alcanza
brotarán mis versos
con excitación contenida

II

Los últimos pétalos
del amor
yacen bajo la elipsis
de tu cuerpo

¿Aún sueñas?

Olas de sangre
rompen sobre la piel fría
quebrantándola

Y mi corazón enmudece
tras el vértigo

III

No sé como soy
A fuerza de mudarme
Tristeza que nunca
Converge con el llanto
Unas manos vacías
El sentimiento intacto
Los estragos del tiempo
Desvelan desamparo

Desconozco mi lugar
Enredado en laberintos
Impar de compañía
La culpa a la deriva
De orgasmos olvidados
Exánime en la espera
De una pasión monógama
Que jamás ha sido

Amor, aspiración sublime
Si supiera que existes
Empezaría de nuevo

IV

Ocultaré mi tristeza en un tiempo gélido
para que mi corazón no sangre

Merezco tu cobijo, que mis ojos no cieguen
y tu amor, todo ternura
la suavidad que te atestigua

Y ya no tendré miedo si te acercas

V

Me ofreces tus manos con huellas de realidad
y derramas hilos de miel sin humillarme
Mas no siento tus deseos, como si no existieses
o sintiera vergüenza de tu idioma

Y acabo refugiándome
en la lengua intangible de los indecisos

VI

Me siento feliz a tu lado
Decías mirándome a los ojos
Transfigurándote

Pasaron los años
Y el amor se hizo carne
Con alevosía

Después
Ni tan siquiera eso

VII

Creo con total certidumbre
que en el espacio flotan tus afectos
esperando reencarnarse
en otros cuerpos desnudos
con la misma frialdad

Se multiplicarán por dos, por diez,
por mil y así hasta el infinito
cayendo sin piedad sobre vírgenes amantes
y helando sus pasiones

Debemos estar prevenidos,
aunque por fortuna no habrá en el mundo
muchas mujeres como tú



Pintura de Jean Dubuffet

I

LA HORA DE LA ANGUSTIA

Debo mantener la mente fría
más allá de lo indescifrable
que puedo encontrar al otro lado de la puerta
hasta es posible que mis pasos
sigan recorriendo el círculo
pintado sobre la piedra gris de las penumbras

Es la hora de penetrar en el último laberinto
apartar con mis manos en la oscuridad
las telarañas colgadas en el mármol
y buscar la habitación
en la que alguien que aún no conozco
interpreta al piano desconocidas partituras

Dentro de la caja
en que se ofrece a la felicidad como un regalo
puedo guardar la hora de la angustia
en ampollas de cristal con dinamita

II

A UN VIEJO AMIGO

Estás entre los privilegiados, siento tu poder
arrollando sin compasión a la gente
que pasa una situación difícil,
y tu tiranía, instrumento preciso
de la que emanan oscuros presagios,
siento tu corazón en el límite, tal vez
reminiscencias de viejos traumas, del miedo
o la angustia

Tu noche será larga, recuerdo cómo eras
en aquellos tiempos, árbol humillado,
una sombra peleando por tu supervivencia
Te recuerdo un día desnudo entre las cenizas
allí donde naciste, ajeno a lo material,
fruto de tierra fértil, mirando con ansiedad
el infinito, ávido de todo lo que ahora desprecias

Espero sea sólo una situación pasajera,
que la cordura te sacuda los sentidos
y encuentres tu verdad lejos de los genitales

III

FRAGILIDAD

No debo permanecer un día más en la fragilidad
y ni siquiera recuerdo de qué huía
cuando acepté implicarme en este desorden
o sentarme a tomar el sol con los ancianos

Una mujer me cerró la puerta de su casa
sin querer escucharme
y me siento capaz de recomponer en otro lugar
las piezas desgastadas del rompecabezas

IV

PAISAJES

Hay paisajes de pueblos desocupados
de cielo a la deriva, latifundios
de ausencias en un tiempo que siente
no haber existido

Quedan las almas purgando añejas culpas
en espiral, entre la vanidad
de los amores disipados que ansían fundirse
con el crepúsculo en un atardecer perpetuo

A fuerza de apegos, he vuelto para buscar
viejos sentimientos con inútil pretensión
de impermanencia

Presagio de los años que aùn me restan
en cautividad

V

OTROS TIEMPOS

Aún sigo juntando palabras
y puedo ver arrugas en mi rostro
empiezo a inventarme los recuerdos
y debo plasmar mis pensamientos
de inmediato

Cada mañana antes de empezar a escribir
te ofrecía una rosa con el desayuno

De eso hace ya mucho tiempo


CXLVIII

Es absurdo hacer preguntas
cuando nadie se considera culpable
sabiendo del clandestino inmigrante
que burla a la muerte
fraguado en el cemento gris de una patera

Mientras callamos
las miradas se desvían del infame naufragio
la noche oscurece la memoria
de los cementerios marinos
ignorando al sobreviviente
que se inscribe en un vejatorio desafío
para vencer a la miseria

Engañamos al oído
que desprecia los gritos encadenados
de la desesperación
ahogando los murmullos que se congelan
en el iceberg racista de la sangre
y transitamos confundidos las horas del miedo
abrazados a la vergüenza que nos es ajena

mientras en las catacumbas de la justicia
de muerte se condena a los cadáveres

CXLIX

Equidistante de incertidumbres y certezas
posee la vanidad
de quién se sabe investido en la sabiduría del visionario
y suicida en la presunción
de creer no haberse nunca equivocado

Protagonista de un pacto con los dioses del Olimpo
a cambio de poderes inquilinos
que distraigan su codicia
enterrando la verdad intangible de la Historia
o numerando el vacío de los márgenes

Enarbola banderas que no le pertenecen
desatando las pasiones con frases ensayadas
nunca consistentes argumentos
sólo sonidos lanzados a las vísceras
empapadas en la hiel de los nostálgicos

CL

Sin un motivo aparente distanciaste las visitas a mi casa
con frialdad meditada
hasta que un día al salir cerraste la puerta para siempre
sin despedirte
y me han contado de tu viaje más allá de nuestras tardes

Ahora los días inmovilizan mi tristeza
tus palabras nacerán en otra intimidad
mientras disfrazo la soledad de espera

Nuestro amor
se busca entre las sábanas húmedas del amanecer
y duerme cada noche bebiendo el veneno de los arrepentidos
quise que la distancia
desatendiera las leyes de la física
y abrieras tus ojos en el laberinto del recuerdo

Pensarás que nada permanece vivo para siempre
que tus huellas desaparecerán confundidas en el tiempo

El olvido no pregunta
y siempre entra sin llamar en las conciencias

CLI

Bajo tierra yacen las palabras pronunciadas
y en su silencio se perpetúa
el dolor de su significado

Callan los vocablos
que hablarían
de un amor en ese instante vivo
aunque olvidado hoy
la angustia que ciñe a tu pérdida
convierte en inútiles los atajos
dónde el recuerdo
eterniza el sabor amargo de las horas

No puedo quejarme por no haberte ilusionado
aunque me resta el derecho
a poseer tu recuerdo vivo
pálpito inútil
en el paisaje vencido de mi cuerpo
que mezcla las emociones
con la evidencia del abandono

CLII

Cree en las pequeñas realidades cotidianas
y en que la Historia se gestó saturando cementerios
vacilante declamador de letanías
conversador circunspecto
con suaves rasgos de nostálgico

Prejuzga a la mujer actual de metafísica
misógino en la premura de aislados escarceos
amante de sí mismo
impenitente bebedor en las liturgias
satisfecho de jugar con trampa al solitario

Evoca la soledad como estandarte
no dice lo que piensa ni a sí mismo
haciendo responsable al destino de sus actos
su secreta vocación es cruzar calles vacías
y subir las escaleras ignorando los peldaños

Nada se pregunta cuando la muchedumbre
alarga sine die su letargo
imperturbable en la cómplice solidaridad del resignado

CLIII

Te he esperado
sin tiempo para desnudar mi memoria
atajando la ilegalidad del recuerdo
aferrado a la verdad subjetiva de mi historia

La vida es una búsqueda constante
que la imaginación dilata mas allá de lo posible
cómplice incrédula de una felicidad
sólo imaginada
sólo presunta
apariencia que contraviene
la insensibilidad de ciertas normas

Ahora espero en este hosco paisaje
en el que se depositan los escombros
indefenso en tu apatía
caminando hacia un exilio
en el que no existen los sueños
investido en la pesadumbre de la culpa
vulnerable
en la imperecedera verdad de tus quimeras

CLIV

Me adentré en una muchedumbre
plagada de impostores
sabiéndome uno de ellos
y me impactaron
los ojos tristes e infelices
de los resignados

Se intuían las ráfagas del miedo
en los imprecisos movimientos
y la docilidad sonámbula
enquistada en la costumbre
conversos de una fe invisible y necesaria
vacíos
abducidos por credos infalibles
gregarios que anhelan
alcanzar un liderazgo inútil

No supe de su procedencia
apellidos o raza
pero hoy les debo el disfrutar
del transeúnte resplandor de los elegidos

CLV

Una tregua te imploro en el litigio
enmascarado con resplandor de lejanías
huellas disimuladas sin sentido
de una verdad detestable y nunca compartida

Paisaje que aborrecen las miradas
sepultado allá donde termina
aferrado al tiempo
que no cesa de saquear
deslealmente nuestros plazos

Puedo impedir el impreciso límite
de un olvido pactado en lo posible
sin avanzar por el borde del abismo
disputando con mi convicción tan evidente

En el mar el pecado se sumerge
sin necesidad de enterrarlo cada noche

CLVI

Con un salto al vacío
deseas pasar tu tiempo de repente
para nacer en otra vida

El vestigio de la evidencia
se mezcla con el azul del cielo
que nunca conociste
ausencia de luz en tus ojos
empañados por las lágrimas
de un túnel cegado por la rabia

El desamor
precipicio que separa nuestras vidas
y tu alma que agoniza en el estertor
de un espejismo
te impregnan de infelicidad

Mientras
solo repito palabras vacías e inútiles
porque al fin has comprendido
el que yo
agnóstico o tal vez ateo
pretendo que te abraces a mi nada

CLVII

Se demanda estérilmente a la conciencia
de los que recurren a las guerras
pretextando extender la libertad
y lanzan dardos de muerte
a la frágil esfera de cristal
de un planeta que navega a la deriva

Ríos de sangre
exaltan el instinto depredador de los patriotas
animales sedientos de victorias
lujuria que encubre cualquier atisbo de razón
en el abismo oscuro de sus mentes

La mentira transfigurada en verdad universal
bombardea sin descanso los cerebros
la razón de Estado
es la coartada de los visionarios
para sepultar a la justicia
cómplices de una ambición
contaminada en el artificio de la realidad

Expoliando las vidas ajenas
consiguen ser los invitados de honor
en el festín diario de la muerte

PUBLICADO POR FERNANDO SABIDO SÁNCHEZ