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I

LA LIBERTAD

No llores cuando los malditos
Dancen sobre la tumba de tu libertad

Hazles creer que el ataúd está vacío

II

CREENCIAS

No concibo que crean en los dioses
y se postren ante unos atributos inventados,
aunque no inflijan daño a nadie

Sólo a sí mismos

III

HIPOCRESÍA

Se generaliza la hipocresía
La madre de todas las guerras asesina
a sus hijos como una vieja puta y el amor
es la turbación que nos excita visionando
añejas películas en technicolor

Hasta la felicidad se vende cada noche
impregnada en unas rayas de cocaína

IV

LA CONCIENCIA

Me educaron para mirarme
la conciencia en los espejos

Y en estas latitudes de mi vida
busco por las atracciones de feria
sólo espejos cóncavos o convexos

V

LA INVENCIÓN DEL APOCALIPSIS
ES EL CHANTAJE MÁS REFINADO
PERPETRADO CONTRA LA HUMANIDAD

Espero ante un mar enfurecido el pálpito
de los descontentos
y la revolución que los excite

Los dioses nos parieron vulnerables
ante el Apocalipsis
Entretanto, las campanas de las iglesias
tocan a difuntos y los sumos sacerdotes
bendicen desde los púlpitos
nuestro linaje conformista

VI

LA ETERNIDAD

Suspendidas en la duración de Zeus,
deslumbrantes estatuas entonan panegíricos
a los dioses del Olimpo
Erectas, con los ojos saturados
de belleza inacabada semejan espíreas
que gritan o susurran en función
de un viento despiadado

Rebosa el tiempo y las excita
un ansia de inmortalidad

VII

EUTANASIA

…Pero de tanto pensar y recordar
el viejo cae aturdido. Y se duerme
apoyado en la mesa del café.

Constantinos Cavafis

Proclaman los hombres desde la cumbre
de su madurez que el célebre milagro de la vida
es una suma de contingencias, con los años
se han convertido en unos seres obstinados
tejidos con hilos de tiempo desiguales
y absolutamente asimétricos

Por lo que a mi me atañe, el postrer
empeño será despertarme día a día
e ir declinando en lo físico con la memoria
casi intacta,
anhelo impedir que unos psicópatas
ultra católicos se apropien de mis despojos
e inciten a los médicos a conectar cien cables
a un cuerpo clínicamente desahuciado,
que no se aprecie con certeza
si sobre el lecho de mi agonía
late el corazón de un hombre o de una máquina

A veces sueño que un anciano enfermo
y exhausto, en la plenitud de la consciencia,
dispone su muerte y se adentra paso a paso
en algún mar desconocido con la mirada fija
en la línea inaccesible del horizonte

 

.

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