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ESCONDÍ LAS VIEJAS MUÑECAS DE TRAPO
EN EL DESVÁN DEL TIEMPO

A mi amigo
Carlos Chaouen

Me niego a mostrar al mundo
la asexualidad de un cuerpo que envejece
interiorizando culpas que no le corresponden,
como si no hubiera ocurrido
y la vida fuera un sarcasmo de mal gusto

Escondí las viejas muñecas de trapo
en el desván del tiempo,
al socaire de los jazmines y del olor
de una infancia que aún me arrulla,
del afecto de las manos deshojadas de mi madre
cuando enjugaban mis lágrimas impares

Ha cerrado el último bar de la noche
y dejo de venderme,
de poner precio a las mentiras,
condenado a ser un guiñol al que fatalmente
la certera guadaña de la muerte segará los hilos

.


.
http://fernando-sabido.blogspot.com

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